Los peligros de pescar en aguas revueltas
Rafael Jiménez. Publicado el 2 August a las 16:55 PM. Imprimir
En las últimas semanas se ha ido gestando una de las mayores revoluciones del fútbol español en los últimos años: la venta del Málaga. Estamos hablando de una revolución en varios segmentos de la entidad malaguista, que van desde la directiva hasta la masa social, pasando por los propios jugadores. Hay muchos sucesos claves en la entidad malagueña como la “desaparición” de Al-Thani, el jeque árabe, los rumores de venta a un grupo albanés, la rescisión de su director deportivo, la marcha de Pellegrini y la venta de Cazorla, que han hecho que la bomba de relojería estalle. Incluso ya hay jugadores como Toulalan que amenazan con abandonar el barco si no se llega a una solución con los pagos.
En esta posición tan poco agradable se encuentra el equipo vecino, y para más inri, después de firmar la mejor campaña de su historia. Todo indica que el Málaga se deshará de varios jugadores con la intención de sacar buen provecho de las ventas y conseguir ahorrarse contratos muy elevados, considerando la delicada situación económica del club.
Por todo ello, en las cuentas de muchos béticos aparece de forma casi automática, Joaquín. El extremo del Puerto de Santa María, uno de los que cuentan con mayor ficha en el equipo blanquiazul, sigue teniendo con treinta años, valor en el mercado y mucho fútbol en sus botas.
Joaquín ha estado en alguna ocasión cerca de volver al Betis, pero nunca ha llegado a concretarse la operación por sus altos emolumentos (actualmente de 2.4 millones de euros). La pregunta que se hacen muchos béticos es si en el equipo actual tendría hueco. Por valores, corazón y sentimiento, Joaquín siempre estará ligado al Betis, pero la situación deportiva y económica del club parece no aconsejar su fichaje.
En un arrebato emocional, a cualquier bético le gustaría rememorar esas subidas por la banda, esos regates imposibles sobre la línea, esos defensas mareados… Pero el presupuesto del Betis es el que es, y con la cabeza fría, no parece un acierto ir a por un “veterano” para desembolsar, solo durante el primer año, varios millones de euros (traspaso + contrato).
Yendo un paso más allá, hay que preguntarse si no sería más una barrera para los potenciales dueños de la banda derecha que tiene este año el Betis, jugadores jóvenes, ilusionados y también con calidad: Campbell y Agra. Además, si añadimos al prometedor Álvaro Vadillo y considerando que por otro de los nombres que han sonado para esta banda, Juanfran, no se llegaba al millón de euros, tenemos como resultado que la vuelta de Joaquín no conviene a casi nadie, ni siquiera a él.
Artículo publicado en: Opinión
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Felipe1979









