El ansiado músculo llega en forma de talismán
Víctor Guzmán. Publicado el 29 October a las 09:46 AM. Imprimir
Desde la salida de Emaná, la cual me supuso una gran pérdida, el Betis adolecía de un jugador de fuerza y potencia, llamado comúnmente “músculo”, que otorgara una mayor consistencia a la medular heliopolitana.
Claro que el camerunés no tienes las actitudes ni el juego de un mediocentro destructor, sino más bien de un superclase con arrancadas de búfalo, pero lo cierto es que Mel ya se percató de la importancia de disponer de alguien que ganara los balones disputados a base de envergadura y potencia física.
Los intentos frustrados de incorporar a M´bami o Diop entre otros, permitió al Betis hacerse con un joven de 21 años, desconocido hasta entonces, procedente del Hapoel Tel Aviv, llamado Nosa Igiebor. Su contratación se convirtió, junto con la posible salida de Beñat, en el culebrón del verano, la cual incluso dio lugar, cuando el fichaje parecía hecho, a un comunicado del Betis anunciando que se rompían las negociaciones debido al incumplimiento de las condiciones pactadas por el jugador.
Como pudo mostrar ante el Valencia, Igiebor aporta fundamentalmente un mayor control del esférico en la medular, debido a su poderoso juego aéreo y a su potente físico que va de la mano de una gran zancada, lo que le hace ganar las disputas de balón, para posteriormente enlazar con sus compañeros o avanzar hasta las inmediaciones del área rival.
Lo realmente curioso es que el futbolista africano cuenta sus participaciones por victorias (ante Valencia, Real Sociedad, Espanyol y Valladolid), lo cual no es un dato totalmente significativo, pero hace una idea de la importancia en el juego de un jugador de sus características. Aquí una muestra más del buen hacer de Mel y de la secretaría técnica, la cual ha demostrado saber moverse como pez en el agua ante tanta limitación económica.
Artículo publicado en: Noticias
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